Riesgos de Consumir Agua de Pozo y Cómo Tratarla

El agua de pozo abastece a una enorme cantidad de establecimientos rurales, industrias y localidades de la Argentina, y su gran ventaja —independencia del suministro de red— viene acompañada de una responsabilidad: nadie controla su calidad salvo el propio usuario. Los riesgos son conocidos, previsibles y, en general, tratables. En las perforaciones profundas el hierro y el manganeso son los que aparecen primero, y se corrigen con el mismo esquema de oxidación y filtración que se aplica para eliminar hierro y manganeso en pozos de faena minera.
Los riesgos de consumir agua de pozo sin análisis
Contaminación microbiológica
Es el riesgo de manifestación más rápida. Bacterias coliformes, Escherichia coli y otros patógenos ingresan por infiltración desde cámaras sépticas, corrales, pozos negros o por un encamisado deficiente de la propia perforación. Producen cuadros gastrointestinales agudos y, a diferencia de los contaminantes químicos, pueden aparecer de un día para el otro tras una lluvia intensa.

Contaminantes inorgánicos de origen natural
- Arsénico. De origen geogénico en gran parte de la llanura chaco-pampeana. Invisible e insípido, con efectos crónicos graves.
- Fluoruro. Frecuentemente asociado al arsénico, por provenir del mismo material volcánico.
- Nitratos. De origen agropecuario, críticos para lactantes por el riesgo de metahemoglobinemia.
- Hierro y manganeso. Dan color, sabor metálico, manchan la ropa y los sanitarios y obstruyen instalaciones.
- Sulfuro de hidrógeno. Produce olor a huevo podrido y corroe metales.
- Dureza elevada. Genera sarro en calefones, termotanques y equipos.
- Sodio y salinidad, relevantes tanto para consumo como para riego.
Contaminantes de actividad humana
Agroquímicos, hidrocarburos de tanques enterrados con pérdidas, efluentes industriales y lixiviados de basurales pueden alcanzar el acuífero. Son los más difíciles de anticipar, porque dependen del entorno de la perforación y no de la geología.
Cómo tratar el agua de pozo según el problema
Hierro, manganeso y sulfuro de hidrógeno
Katalox Light®, zeolita recubierta con 10% de dióxido de manganeso, oxida catalíticamente los tres contaminantes y los filtra a 3 micras en un único lecho, con capacidades publicadas del orden de 85.000 mg/pie³ de hierro y 42.500 mg/pie³ de manganeso, y certificación NSF/ANSI 61. Cuando el sulfuro de hidrógeno es el problema dominante, Ferrolox® lo adsorbe hasta un 20% de su peso seco.
Arsénico
Titansorb®, adsorbente de dióxido de titanio, remueve As(V) y As(III) sin preoxidación previa, sin regeneración química y sin lixiviación del arsénico capturado.
Fluoruros y orgánicos
Catalytic Carbon® remueve fluoruros en el rango de pH de 5,5 a 6,5, y también cianuros, metales pesados, cloraminas y trihalometanos. Se regenera in situ, con una vida útil de 2 a 5 años.
Turbidez y sólidos
Crystolite® filtra hasta 0,5 micras y protege toda la instalación aguas abajo.
Desinfección
La luz ultravioleta inactiva bacterias y virus sin agregar químicos ni alterar la composición del agua. Para desinfección química sin subproductos, OXYDES® se descompone únicamente en oxígeno, agua y carbonatos.
Punto de uso
Para el agua de bebida y de cocción, la línea de filtros y purificadores de agua cubre el uso crítico sin necesidad de tratar todo el caudal de la instalación.
Qué pedir en un análisis de agua de pozo
Un análisis útil para decidir un tratamiento debería incluir, como mínimo, pH, conductividad eléctrica, sólidos disueltos totales, dureza total y temporal, alcalinidad, cloruros, sulfatos, nitratos, nitritos, amonio, fluoruros, arsénico, hierro, manganeso, sodio y un ensayo bacteriológico con recuento de coliformes totales y Escherichia coli. Si la perforación está próxima a zonas de aplicación de agroquímicos, de depósitos de combustible o de actividad industrial, conviene sumar los parámetros específicos que correspondan. El muestreo también importa: se toma después de purgar la línea, en envase adecuado para cada determinación, y la muestra bacteriológica debe llegar refrigerada al laboratorio dentro de las horas que este indique.
Buenas prácticas para el cuidado del pozo
- Analice al menos una vez al año, e inmediatamente después de una inundación o de una crecida. Nuestro análisis de laboratorio cubre el paquete fisicoquímico y microbiológico.
- Respete las distancias entre la perforación y las fuentes de contaminación: cámaras sépticas, corrales, depósitos de agroquímicos y tanques de combustible.
- Verifique el sellado y el encamisado. La mayoría de las contaminaciones microbiológicas entra por la boca del pozo, no por el acuífero.
- Proteja el cabezal con una losa y una tapa estanca, y mantenga el terreno con pendiente hacia afuera.
- Registre los resultados históricos para detectar tendencias antes de que se transformen en incumplimientos.
Para el contaminante más frecuente en zonas agrícolas, puede leer nuestro artículo sobre nitratos y nitritos en el agua de consumo.
Conozca su pozo antes de consumirlo
El agua de pozo puede ser una excelente fuente de abastecimiento, siempre que se la conozca. El análisis periódico cuesta una fracción de lo que cuesta cualquiera de los problemas que previene.
En General Water Company representamos en la Argentina la línea completa de Watch Water® GmbH y diseñamos el tratamiento a partir del análisis de su perforación. Si esa perforación abastece una faena o una planta, el caso de hierro y manganeso en pozos de uso industrial muestra cómo se ordenan las etapas con estos mismos medios filtrantes.
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Fuentes
Preguntas frecuentes
¿El agua de pozo es potable?
No por definición: puede serlo o no, y solo un análisis fisicoquímico y microbiológico lo determina. Que sea transparente, inodora y de buen sabor no garantiza su aptitud.
¿Con qué frecuencia conviene analizar el agua de pozo?
Al menos una vez al año, y siempre después de una inundación, de una modificación del pozo o de un cambio perceptible en color, olor o sabor.
¿Hervir el agua de pozo la hace segura?
Elimina microorganismos pero no remueve arsénico, nitratos, fluoruros ni metales; al evaporarse agua incluso los concentra. Cubre solo una parte del riesgo.
¿Puedo clorar mi pozo?
La cloración es válida para el control microbiológico, pero requiere dosificación controlada y no actúa sobre contaminantes inorgánicos. Debe definirse a partir de un análisis.
¿Necesitás asesoramiento?
Cuéntenos su caso: un especialista en tratamiento de agua analiza el análisis y el caudal, y le recomienda la solución.
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